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Cuando la pintura inmortaliza el amor - Parte 1

¿Existe algo más hermoso que el amor? Tu respuesta podría ser no. Este sentimiento nos encanta, nos transporta y nos hace mejores. Los pintores, creadores de belleza, se han inspirado en él. Como una musa, se ha colado en grandes cuadros de algunos maestros. 

Te damos un breve recorrido por grandes historias de amor que han dejado su huella eterna en el arte.

Sandro Botticelli y Simonetta Vespucci 

Sandro Boticelli fue un reconocido maestro del prerrenacimiento italiano. Cuando se encontró con los ojos de Simonetta Vespucci, supo que estaba mirando a la mujer que se convertiría en su musa más importante.

Apodada por los florentinos La bella Simonetta, sedujo el corazón del joven pintor y de su amigo, Giuliano de Medici (Julien de Medici). Representando el ideal femenino, la bella mujer le inspiró numerosos cuadros, entre ellos Venus y Marte (1483), donde representa la inmortalidad bajo la apariencia de una diosa.

Por desgracia, Simonetta nunca vio ninguna de las creaciones de Botticelli. Murió prematuramente de tuberculosis a los 23 años, seguida dos años más tarde por su amante, Giuliano. Aunque la historia se apasiona por su trágico romance, se destaca el amor espiritual y platónico que unió al pintor italiano con la bella donna. En 1510, Bottcelli murió y como lo había estipulado en su testamento, fue enterrado a los pies de la mujer que había engrandecido su arte.

*Marte y Venus, 1483*, Sandro Botticelli

Marc Chagall y Bella Rosenfeld

Dedicó su arte al amor. Marc Chagall es, al igual que su amigo Pablo Picasso, uno de los más grandes artistas del siglo XX. Sus obras, teñidas de surrealismo y neo-primitivismo, tratan en gran parte de Bella Rosenfeld, a quien conoció en 1909 y de la que se enamoró perdidamente.

De su encuentro nació un amor eterno que duró más allá de la muerte de Bella en 1944. Ella se convirtió en su esposa, su modelo, y su otra mitad en la que se perdió y se reconoció. En su autobiografía escribió: "Sentí que era mi esposa. Su tez pálida, sus ojos. ¡Qué grandes, redondos y negros son! Son mis ojos, mi alma."

En Los amantes del verde (1916-1917), un cuadro de una serie de retratos dobles en los que aparecen él y Bella, Chagall revela su atracción carnal por la mujer que acababa de darle un hijo.

Tras la muerte de su esposa, el artista quedó marcado por su inquebrantable influencia y no pudo pintar durante un año. A través de sus creaciones, Bella se hizo eterna y su musa para siempre.

*Amantes en verde, 1916-1917*, Marc Chagall

Edouard Manet y Victorine Meurent

Manet fue un pintor y grabador francés que encarnó la ruptura con el academicismo. Pintor de salón, fue pionero del movimiento impresionista.

Conoció a Victorine Meurent en el estudio de otro pintor, Alfred Stevens. No sabía el impacto que este encuentro tendría en su obra y que un día se convertiría en una gran artista. A Victorine la llamaban el camarón, en referencia a su pequeño tamaño y falta de curvas, pero atrajo a Manet por su singularidad. Durante más de diez años, cristalizó el talento y la audacia del célebre pintor posando en sus cuadros, especialmente en el muy controvertido Le Déjeuner sur l'herbe (1862-1863), donde desnuda desafía al espectador con su mirada.

Aunque estaba casado con otra mujer, Victorine sería su única inspiración y a pesar de que su relación sólo parecía amistosa, se adivina a través de cada pincelada el inmenso amor que Manet sentía por ella.

*Almuerzo en la hierba, 1862-1863*, Edouard Manet

Salvador Dalí y Gala

Salvador Dalí fue un pintor, escultor y grabador catalán. Es uno de los representantes más famosos del surrealismo. Su vida dio un giro radical cuando el destino puso en su camino a la escurridiza Gala durante un verano en Cadaqués. Estaba ya casada con Paul Eluard, sin embargo, fue amor a primera vista. Se cuenta que, para cautivar a su pareja, Dalí llegó a cubrir su cuerpo con excremento de cabra. Gala se dejó seducir por sus extravagancias y se convirtió en su esposa, pero sobre todo en su mayor inspiración. 

Gala desarmó al maestro catalán con sus palabras y con su cuerpo. Dalí quedó subyugado por la espalda de su esposa que consideraba divina. En su libro La vida secreta declaró: "El hueco de la espalda era extremadamente femenino y unía con gracia el torso enérgico y orgulloso a las finísimas nalgas que la cintura de avispa hacía aún más deseables." 

Así, en el cuadro Gala desnuda mirando al mar que a 20 metros revela al presidente Lincoln, su musa aparece desnuda por detrás. Gala es el objeto de deseo y adoración de Dalí, la sublima y la mistifica. Su historia de amor duró 50 años, durante los cuales la locura creativa de Dalí no la abandonó ni un momento.

*Gala desnuda mirando al mar que a 20 metros deja aparecer al presidente Lincoln, 1975*, Salvador Dalí

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